martes, 19 de mayo de 2026

En Energía, Chile construyó la casa por el techo

Leía hace un tiempo atrás acerca de la decisión de Naturgy de poner a la venta su negocio de energías renovables en Chile; claramente esto no es un accidente aislado, sino que es el síntoma más visible de una transición energética hecha al revés. La empresa española ha reclasificado sus sociedades renovables en Chile como “activos mantenidos para la venta” porque lisa y llanamente no cumplen los requisitos mínimos de rentabilidad que exige el grupo. Y nótese, no estamos hablamos de proyectos marginales. Naturgy opera el parque eólico Cabo Leones II (206 MW) y la planta fotovoltaica San Pedro (106 MW), en el desierto de Atacama, financiados por unos 280 millones de dólares. Visiblemente son activos eficientes en una de las zonas con mejor recurso solar y eólico del planeta, pero atrapados en un sistema que no puede llevar esa energía por todo Chile. RWE Chile también se retira este año, tomemos en cuenta que actualmente tiene un portafolio de proyectos eólicos y solares en desarrollo de más de 2.5GW. YA en el 2023 Europa estaba preocupada por la insolvencia de varias empresas de energía renovable en Chile. Entendiendo que la Ley de Transición Energética promulgada en diciembre de 2024, que tiene como principal objetivo posicionar a la transmisión eléctrica como pilar para la descarbonización y acelera la integración de energías renovables al Sistema Eléctrico Nacional, no ha provocado el cambio que se necesita.

Según un balance de mercado divulgado en enero de 2026 (estimaciones de Broker & Trader Energy Chile), el curtailment renovable (o vertido de energía, que es la reducción intencionada de la producción de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables como la solar o la eólica) en Chile llegó a 6,2 TWh (1 TWh equivale a 1000 GWh y 1 GWh equivale a 1.000 MWh megavatios-hora) en 2025, con especial incidencia en Antofagasta y Atacama y desde 2022 los vertimientos representaron pérdidas por $562 millones de dólares (Sí, así botamos la plata, a veces). Un informe de Ember (think tank” energético con sede en el Reino Unido) recordaba que minimizar estos vertimientos es una condición básica para capturar el potencial renovable del país; pero ¿qué hacemos? seguimos sumando megas de generación sobre una red de transmisión congestionada y una planificación que está siempre llegando tarde. En 2024 ya habíamos perdido energía solar suficiente para más de 2 millones de hogares, y aun así las cuentas de la luz no bajan: la ineficiencia se socializa, el despilfarro no se ve claramente en la boleta, pero la pagamos igual todos los chilenos. Gran parte de estos hechos han sido dados a conocer en varias ocasiones por Wilmar Suárez, experto en el área.

Si miramos estos hechos y datos, aparecen algunas paradojas que Thomas Sowell resume con la idea de “consecuencias no intencionales”: se prometió que llenar el norte y otros lugares de nuestro querido Chile de paneles y aerogeneradores abarataría la energía y descarbonizaría la matriz, pero se omitió un detalle “no menor”: la carretera eléctrica. Políticamente era más vistoso cortar cintas en parques solares que pelear servidumbres, permisos y trazados para nuevas líneas, y hoy recogemos los resultados: energía limpia que se bota, inversiones que se fugan y chilenos que siguen pagando una energía que es muy cara. Con esto, podemos inferir que hemos caímos en una “falacia sin resultados”: se asumió que, si cada proyecto renovable individual era bueno, la suma automática de proyectos sería necesariamente buena para el país y para las cuentas de los hogares. Es una variante de la falacia de la composición: lo que es deseable parte por parte no lo es necesariamente en el conjunto si faltan piezas críticas como transmisión, almacenamiento y reglas claras de mercado.

Mientras tanto, México vuelve al radar global con un diseño que, aunque lejos de perfecto, al menos intenta ordenar primero la cancha. La Comisión Federal de Electricidad lanzó un esquema mixto que ya recibió 222 propuestas por casi 38 GW, frente a una demanda inicial de 7,5 GW, combinando generación renovable y almacenamiento bajo contratos de largo plazo y un rol articulador del Estado. Allí están discutiendo simultáneamente dónde se requiere la energía, cómo se conecta y bajo qué reglas se reparten riesgos y beneficios entre lo público y lo privado; no se limita a multiplicar parques desconectados de la realidad del sistema. Nosotros, en cambio, hemos sido ejemplar en los discursos (como los de Al Gore en su momento) –neutralidad de carbono, cierres anticipados de centrales a carbón, cumbres climáticas– y erráticos en la ejecución. Se anuncian rimbombantes metas de descarbonización cada vez más ambiciosas, se celebra la entrada de grandes actores internacionales, pero no se corrigen los incentivos que castigan al que invierte donde el sistema no puede absorber su energía. Naturgy no se va porque el sol deje de brillar en Atacama, sino porque el modelo de negocios que le ofrecimos es inconsistente: se le pidió apostar a largo plazo en un tablero que se reescribe sobre la marcha.

La moraleja es incómoda: la transición energética no fracasa por culpa de la tecnología, sino por la inoperancia política y regulatoria. No basta con repetir que “las renovables son más baratas” si diseñamos un sistema que obliga a botar energía limpia y desconectarla de la red. Chile todavía puede corregir el rumbo, pero eso exige algo menos glamoroso que un parque solar nuevo: planificar en serio la red, asumir costos políticos hoy y reconocer que los errores de diseño también tienen consecuencias, aunque nadie los vea en las fotos oficiales. Como consuelo, recién después de 2029 proyectos de infraestructura que reducirán los vertimientos entrarán en operación. Mientras tanto sigamos pagando la ineptitud y poca diligencia.

Columna construída con alguna ayuda de la I.A. y verificados los datos.

Foto propia y la dejo de libre uso.

USTED PUEDE REPLICAR ESTA COLUMNA, SOLO DEBE NOMBRAR AL AUTOR Y LA FUENTE.

domingo, 17 de mayo de 2026

José, Manuel, Mario en qué quedamos con la bendita caja, ¿importa o no?

 

Foto I.A.
La famosa caja sigue penando en las conversaciones públicas. Ministros, exministros, subsecretarios y periodistas hablan de la famosa caja. Si la miramos desde tres frentes —un negocio, una repartición pública y un país— podemos inferir algunas cosas.

Creo que todo el mundo entiende (o casi todos) que la caja es la base de la liquidez; nos muestra la capacidad real de pagar compromisos a tiempo y soportar las operaciones diarias de cualquier entidad.

En un negocio la famosa caja es crítica porque permite pagar las remuneraciones, a los proveedores (que siempre son muchos), arriendo e impuestos sin interrupciones. Inclusive un negocio rentable puede tener graves problemas si no tiene efectivo disponible en el momento que lo necesita.

Doy como ejemplo (de la vida real) una universidad que no había pagado la luz y tuvo que conseguir que le depositaran al instante para cancelar la deuda pendiente y evitar que le “bajaran el automático”. (No me imagino tener que avisar a los estudiantes que deben abandonar las dependencias por ese motivo). Por eso, su importancia es mucha: sin caja, no hay continuidad operativa y aumentan el riesgo de deuda cara, atrasos y quiebra. Hay que recordar que “las pymes quiebran por caja” (J.P. Swett, entrevista en CNN. 17 de abril de 2026).

En una repartición pública, la importancia de la caja también es mucha porque asegura que el servicio pueda ejecutar pagos, compras, cumplir con programas y compromisos dentro de los plazos presupuestarios. La gestión de caja en el sector público se relaciona con la tesorería y con la capacidad de coordinar ingresos y desembolsos del Estado. Si la caja es exigua, la institución afronta atrasos operativos, menor capacidad de respuesta y tensiones permanentes en la gestión del gasto público.

A nivel país, la caja o caja fiscal es mucha porque afecta la capacidad del Estado para responder a shocks, financiar gasto corriente y mantener estabilidad financiera. Cuando la liquidez fiscal es baja, el gobierno queda más expuesto a deuda, recortes o problemas de ejecución presupuestaria. En simples términos, la caja del país no solo importa para “tener dinero en el banco”, sino para sostener confianza, flexibilidad y, por, sobre todo, gobernabilidad fiscal. También se ha escuchado que, si no le pagamos a los proveedores, siempre podemos pedirles que facturen el próximo mes o año (cualquier parecido con la realidad es simple coincidencia).

Los ejemplos sobran: Argentina en 2001, Grecia entre 2010 y 2015, Líbano en 2020, Zambia y Sri Lanka en 2022 muestran qué pasa cuando un país se queda sin caja.

Quiero consignar que he vivido la experiencia como emprendedor: cuando uno tiene un negocio, debe buscar ingresos periódicos y entender que el flujo de caja es lo más trascendental en una empresa. El flujo de caja es vital, así de decidor, y entender que no porque tengas tiempos buenos, estos son perpetuos; también se van a tener tiempos malos. Grandes negocios han quebrado por no tener caja para responder a sus obligaciones financieras; ejemplos hay por doquier.”

Seguramente los que dicen que la caja no importa hablan desde el cómodo y agradable estado de recibir millones por una reunión mensual y/o trabajo sin sobresaltos. Quizás nunca han tenido que ‘correr’ para pagar obligaciones urgentes, cubrir cheques protestados y enfrentar tantas otras situaciones que sí vivimos en el mundo real de los negocios. La invitación es simple: que no les nuble el partidismo político y que no le mientan al país.

Ahora los dejo porque debo sacar plata de mi caja para pagar urgente el agua, antes que me la corten.

Dr. Ulises Alarcón G.

Académico y consultor empresarial

lunes, 23 de noviembre de 2020

 

LA ECONOMÍA Y ALGO MÁS, CREO QUE ESTÁ AL DEBE.

Tenemos cuantiosos datos para hablar de nuestra alicaída economía mundial y local. Entramos en recesión técnica viviendo este ya, largo shock económico ( y el tamaño del shock es bastante mayor a lo asentado en anteriores crisis) y si las cifras de desempleo son altas, sabemos que no reflejan a esos actores que ya no participan del mercado laboral como las mujeres que están en casa porque cumplen labores de crianza y cuidado y con esto salen del “sistema”. Igualmente, la deuda total de los hogares superaba 50% del PIB al primer trimestre de 2020 y el deudor representativo tiene créditos de consumo e hipotecarios equivalentes a 5 veces su ingreso mensual (IEF 1_2020, Banco Central). Durante este año, (oct. 2020), la deuda total de las empresas alcanzó, en el agregado, 134% del PIB. Así mismo hemos hecho uso de nuestros propios recursos utilizando un 10% de nuestros fondos de capitalización individual (casi 17.000 mil millones de dólares) y se va por el segundo. O parece que no porque el gobierno ha recurrido al Tribunal Constitucional o aprobaremos uno diet.

Por el momento en nuestro país no se observan salidas de capitales como sí ha sido desde otras economías emergentes y como ejemplo, los flujos financieros de no residentes han declarado moderadas salidas, en torno a los US$160 millones, en promedio mensual, durante los últimos seis meses. Al mes de mayo, se habían inyectado al sistema bancario cerca de US$14 mil millones (Algunas medidas no convencionales adoptadas han sido el programa de compra de bonos bancarios y bonos del Banco Central [BCP y BCU], acumulado en conjunto, US$13.500 millones). Por otro lado, la Facilidad de Crédito Condicional al Incremento de las Colocaciones (FCIC) I y II y la Línea de Crédito de Liquidez (LCL), para fortalecer el crédito bancario, suman alrededor de US$28.600 millones. Además, se observa que la volatilidad de las paridades de monedas de países emergentes se prolonga en niveles altos respecto a lo observado en el 2019.

Recordemos que recién el 10 de noviembre se llegó a acuerdo para hacer ley la creación de una estructura legal que permita implementar, de forma transitoria y flexible, un programa fiscal adicional, de hasta un máximo de US$ 12.000 millones en los próximos 24 meses, dependiendo de los efectos económicos y sociales de la pandemia (Fondo de Emergencia Transitorio COVID-19). El ministro Ignacio Briones afirmó en una columna (El Mercurio) que se ha invertido un 8,4% del PIB en la pandemia. Señaló que los aportes entregados por el Estado a las familias “superan a todos los países de la región” El Gobierno ha costeado US$ 6.200 millones en transferencias directas, en promedio US$ 1.000 millones al mes. (2,5% del PIB), la proporción más alta de la región junto a Brasil. Dentro de las partidas, el Ingreso Familiar de Emergencia involucró dispendios por US$ 3.400 millones, alcanzando a más de ocho millones de personas, cuatro de cada 10 chilenos. Por su parte, más de 1,6 millones de personas recibieron el bono clase media, con un costo de US$ 1.000 millones, mientras que los préstamos solidarios a la clase media han movilizado US$ 1.250 millones”. “A la fecha ello le ha significado al fisco movilizar más de US$ 15 mil millones, conteniendo una componente relevante de transferencias directas a las familias”, afirmó Briones.

Chile sigue con la implementación de políticas extraordinarias de liquidez y acceso al crédito que han permitido conservar condiciones financieras favorables. En parte, por las medidas de liquidez y de provisión de crédito implementadas por el Banco Central de Chile, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y el Ministerio de Hacienda (Por ejemplo, El Ministerio de Hacienda emitió bonos sociales por primera vez por un total US$2.111 millones). En este contexto, con la TPM en su mínimo técnico y medidas no convencionales ancladas a ella. Así y todo, se observa una aceleración similar a la de los emergentes; no obstante, el nivel de su deuda – actualmente cercano al 30% del PIB – es significativamente inferior al de otras economías. Con todo, perdura una alta incertidumbre y una mayor sensibilidad de los mercados a sucesos no previstos. Sin embargo,  el sistema financiero local ha logrado soportar una coyuntura particularmente desafiante. Consignar eso sí, el detrimento de la situación patrimonial de los agentes los hace más frágiles de cara a atmósferas de tirantez adicional, esto producto de la disminución de activos y  el acrecentamiento de pasivos.

Debemos mirar también el supuesto miedo que puede provocar la inflación y comentarles que desde el 2010 a la fecha siempre hemos tenido 1, 2 y hasta 3 meses con inflaciones sobre 0,5, por lo que demonizar los retiros de los fondos de las propias personas, no tiene mucha solidez técnica. Así también consignar que las reservas de nuestro país muestran el Fondo De Reserva De Pensiones con US$10.507,99 millones al 31 de mayo y el Fondo De Estabilización Económica Y Social con US$10.603,84 millones; Esto, sin contar con Los Otros activos del Tesoro Público que corresponden a los excedentes estacionales de caja, producto del ciclo regular de la ejecución presupuestaria del año en curso que ascienden a US$9.568,45 millones.

Por de pronto, la economía debe funcionar porque si no , las ciudades, y por, sobre todo, las que están en cuarentena, pasarán de congeladas a momificadas; y así las personas no viven, bueno, tampoco con el COVID.

martes, 10 de diciembre de 2019

¿Atrevernos a dar pasos discretos importantes?

Felipe Kast lo dijo el domingo en TV. Ayer lunes 02 (Dic.19) el ministro de hacienda Ignacio Briones ha dado a conocer un plan de reactivación económica valorado en USDM$5.500. Señaló “Hemos estado atentos a esta compleja realidad económica, que hemos monitoreado pero que nos ha sorprendido por su magnitud y rapidez”. Así es como el gobierno ha estado tratando de implementar nuevas medidas que vayan dando respuesta a las demandas ciudadanas. La verdad, es que se siente que aun no ha dado en el ancho, ni en el clavo. Esta nueva propuesta no tiene cambios estructurales, pero sí van a aliviar un poco la alicaída economía doméstica con algunos impactos tales como la supuesta creación de unos 100.000 empleos durante el 2020. Son USDM$3.025 para reconstrucción, USDM$1.950 para las pymes afectadas y otras iniciativas por USDM$525. Buena maniobra es la devolución anticipada de impuesto a la renta para las MiPymes que experimentaron una caída de sus ventas en octubre. Dependiendo de la magnitud de eso, se devolverá anticipadamente entre un 20% y un 75% de sus PPM. También se darán facilidades para el pago del IVA de los 3 últimos meses del año, y podrán ser pagadas en 12 cuotas con tasa de interés real cero y a partir de febrero del 2020.
Además, señaló Ignacio Briones “Todas estas medidas son mayoritariamente transitorias y concentradas en apoyar la creación de empleos, de forma directa o indirecta y van a inversión pública, así como el apoyo a las empresas de menor tamaño”. Está claro que esto altera el compromiso de convergencia de balance estructural actual que contemplaba una reducción del déficit estructural a razón de 0,2% del PIB por año, hasta llegar a 1% del PIB en 2022. Estas medidas nos están dando para el próximo año, una meta de déficit estructural de 3% del PIB. El gasto público crecerá al 9,8% real en 2020 confrontado con el año 2019, el mayor aumento desde el año 2009. Así, el déficit fiscal será del 4,4% del PIB, muy parecido al déficit de 4,3% del PIB registrado el 2009. Para todo esto se necesitan USDM16.600; USDM$9.000 serán emisión de deuda y USDM$7.600 vendrán de los activos del tesoro. Con todo esto, la deuda pública bruta estará en torno a 38% del PIB hacia fines de 2024. Nuestra deuda pública es más baja que otros países de la región, y sabemos que ha subido en los últimos cinco años desde el 14% a un 28%.

El pasado.

Bien recordamos la recesión a fines de 1981 y con un PIB en 1982 que se contrajo 14%; con esto, en los dos años siguientes la SBIF intervino a 22 instituciones que representaban el 60% del mercado. De las tres principales soluciones a la crisis, las dos primeras costaron un 17,3% del PIB; entre 1982 y 1987 esto equivalió al 25% del PIB. Por otra parte, al mirar la crisis llegada desde el exterior en septiembre del 2008, propició retiros de la cuenta del Fondo de Estabilización Económica y Social hasta completar al final del período presidencial de Michelle Bachelet más de US$ 8.000 millones que estuvieron destinados al Plan de Estímulo Fiscal que incluyó la capitalización de empresas públicas (Codelco, ENAP y BancoEstado) y el acrecentamiento del gasto para inversión y gasto social. En el caso del terremoto del 2010, solo ese año se invirtieron USDM$8.500 y después de 4 años, superaron los USDM$4.000 en reparaciones y edificaciones de obras nuevas.
Nota preponderante es consignar que los dineros a utilizar salen finalmente del bolsillo de todos los chilenos. Vale la pena estar atentos a los cambios para que no nos lleve la corriente y nos ahoguemos. Así y todo, quizás, debemos dejar de “Atrevernos a dar pasos discretos importantes” y aplicar modificaciones estructurales que descompriman el estallido social y se vean realmente reflejados en la gente. Tema candente en esto son las pensiones que de júbilo no tienen nada.

Dr. Ulises Alarcón G. Académico Escuela Ingeniería Civil industrial, Sede Puerto Montt, UACH.

Texto publicado en:

https://diario.uach.cl/atrevernos-a-dar-pasos-discretos-importantes/

https://www.elcalbucano.cl/2019/12/atrevernos-a-dar-pasos-discretos-importantes/

https://www.eha.cl/noticia/opinion/atrevernos-a-dar-pasos-discretos-importantes-6214

https://www.ellanquihue.cl/impresa/2019/12/10/papel/

lunes, 4 de noviembre de 2019

¿Y usted qué haría con la economía si fuera presidente?

El salto del torniquete eran US$8,6 M; hoy arreglarlo cuesta US$350 M. El ejecutivo ha presentado propuestas que renacen de proyectos similares antiguos o que descansaban en el congreso. Son medidas que ahondan modelos económicos que operan en nuestro sistema neoliberal. Sí, a pesar de lo mucho que se repetía eso de “economía social de mercado”. Si así fuera, no tendríamos tanta desigualdad. Si comparamos el rango del 5% de menores ingresos de Chile con otros países, tienen el mismo nivel de ingresos que otros 4 o 5, entre ellos Mongolia (PIB per capita menor a US$4.000; Chile US$25.000); Si miramos el 2% de los más ricos de Chile, ganan lo mismo que el 2% de mayores ingresos en Alemania con PIB per cápita de US$50.000.
El paquete de medidas tendría un cargo al fisco de US$1.200 M. Sacando casi todo el dinero de un bolsillo y pasándolo al otro porque aparece solo una propuesta de aplicar impuestos al 1% más rico (US$120 M). La estrategia del cansancio de la ciudadanía polifónica no está tan clara que funcione por lo que hay que actuar rápido. Cautelando la regla de balance estructural, es urgente invertir un poco más en el presupuesto y reestructurarlo; debemos gestionar mejoras en la clase media, media baja y los más pobres; El paquete asoma con un 0,4% del PIB y para el terremoto se invirtió el 2,5% (2018 cerró con déficit de 1,7 % del PIB, el más bajo en 4 años). Hay que subir la tasa impositiva a los que más tienen, aumentar aun más el pilar solidario, pensar en bajar el impuesto a algunos productos básicos como el agua embotellada, la harina, el pan, los remedios y los libros. Seguir invirtiendo más en educación y salud.
John Panzer señalaba en 1989 que, a mayor tamaño de la industria, mayores son las ganancias potenciales de favorecerla con protección, y mayor será también la influencia de la industria en ejercer presión. Hoy las grandes empresas venden el 86% y las pymes venden el 14%, ambas tienen más de 3 millones de trabajadores. Así y todo, la vieja escuela debe ser modificada, las decisiones dejar de ser excluyentes de unos pocos y terminar con el abandono a regiones. Todo lo que gastamos en imagen país lo perdimos en 7 días. Humberto Maturana señala que los niños buscan adultos a quién respetar, hoy los adultos buscan adultos a quien respetar. Los graves problemas están esperando rápidas soluciones.
Dr. Ulises Alarcón G. Académico Ing. Civil industrial, Sede Puerto Montt, Universidad Austral de Chile (UACh).

Texto publicado en:

lunes, 19 de noviembre de 2018

La cuarta revolución industrial: Algunas implicaciones en la sociedad


La irrupción de una serie de transformaciones en nuestra época ha dado paso a la cuarta revolución industrial (4.0). Una serie de cambios prácticamente radicales nos tienen rompiendo numerosos paradigmas que marcaban nuestra vida en el pasado.
Hoy, tenemos con nosotros los famosos “cambios” que se anunciaban y que pocos podíamos visualizar como elementos disruptivos en nuestra sociedad.
Así podemos destacar la tecnología como pionera en apertura de nuevos campos de desarrollo tales como la digitalización, el big data, la robótica, la nanotecnología, la inteligencia artificial, entre otros.
McKinsey Global Institute vaticina que en 30 años más, la mitad de los trabajos que ejecutan las personas serán ejecutados por robots y máquinas. En Chile, se estima que 3,2 millones de empleos podrían ser automatizados; estamos hablando aproximadamente del 49% del total del trabajo que se ofrece hoy en día.
Las principales áreas de trabajo demandarán amplias habilidades, tanto tecnológicas como digitales. Esto nos pone en estado de alerta en relación a la alfabetización digital y programas de formación continua, así también el aprendizaje y uso del inglés se torna fundamental; sin todas estas competencias será muy difícil aumentar la productividad en nuestra sociedad.
La visión a largo plazo de Chile, en estas cuestiones, aun no se conoce. Por lo que podemos observar, parece que tenemos tarea pendiente.
Todo esto es muy interesante y plantea una serie de desafíos. Y así aparecen situaciones, como el caso de la empresa Acxiom que comercializa datos personales de alrededor de 300 millones de norteamericanos. Existen 70 categorías de personas, que ofrecen en su catálogo como simple mercadería. Aquellos con un escaso valor económico se los denomina “basura” (waste; los nadie, según Galeano) en contraposición están los shooting star, consignados como los grandes consumidores.
El Big Data da paso a una sociedad de clases. Así también, aparece la inteligencia artificial interactuando en procesos; consignemos que, a mayor comunicación entre ellos, menor necesidad del ser humano. Por lo pronto, nos conformamos con Siri, Alexa y Google Duplex…
Texto publicado en:

http://www.noticiaslosrios.cl/2018/06/01/la-cuarta-revolucion-industrial-algunas-implicaciones-en-la-sociedad/